¿Cuántas cosas quisiéramos arrancarle a la vida?, ¿Cuántos sueños quisiéramos que se nos hagan realidad?, ¿Cuántos proyectos hacemos para el futuro?, sin embargo no es fácil, nunca lo ha sido, ni lo será; para poder llegar a lo que tanto anhelamos, no es necesario sentir lo que esperamos, no como un sueño, si no como una realidad posible en Dios. No podemos soñar solamente, hay que soñar pero despertar a la realidad de nuestra responsabilidad para con nuestra familia, nuestra sociedad y lo más importante, para con nuestro Dios en su iglesia.
Albert Ainsten. Dice: “El hombre es grande cuando esta de rodillas”.
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